Caries bebés

La famosa caries es uno de los principales motivos que llevan al paciente a la consulta de su dentista, pero en primer lugar conviene aclarar en qué consiste, ya que la mayoría de la gente no sabe exactamente lo que es hasta que no le toca pasar por ello. Estamos hablando, pues, de la destrucción o el deterioro de los tejidos del diente con motivo de la presencia de ácidos procedentes de las bacterias, gérmenes y restos de comida que se almacenan en la dentadura en forma de placa dental.

 

Mucho se ha hablado y escrito sobre las caries

Aún así no hay mucha información acerca de los casos en los que el afectado es un bebé. Y se trata de un asunto capital, ya que si se produce la destrucción o la caída prematura de los dientes deciduos (los llamados comúnmente “de leche”), el resto de dientes de este tipo pueden formarse o colocarse de manera errónea, con lo que se puede complicar mucho la correcta erupción de los dientes permanentes.

 

Cuando se da en los más pequeños, la caries es conocida como caries temprana de la infancia o caries de biberón.

También está provocada por la acción de las bacterias pero, como podemos imaginar, en estos casos no se encuentran en la placa dental sino que proceden de agentes externos, como puede ser un cuidado deficiente de la higiene de todo lo que el niño introduce en su boca, ya sea una cuchara, un biberón, una taza o los propios alimentos. Es por ello que las precauciones por parte de padres y cuidadores han de ser extremas a la hora de tratar y limpiar estos productos.

 

En cuanto a los signos que presenta la caries en los bebés

Hay que decir que no resulta sencillo detectar cuándo el niño está empezando a padecer este problema. La pequeña manchita de color blanquecino que se genera en la encía es muchas veces difícilmente perceptible hasta para el profesional médico, que necesitará el equipo indicado para determinar su diagnóstico. En cualquier caso, y como es lógico, cuanto antes sea detectada y tratada la posible caries, menores serán sus efectos, por lo que conviene estar muy atentos a la evolución de la boca del pequeño.

 

Algunos de los mejores consejos que podemos seguir para evitar la infección dental de nuestro bebé son:

  • En primer lugar, cuidar nuestra propia salud bucodental. Se dan muchos casos en los que son los padres quienes transmiten a su hijo estas bacterias que acaban atacando su boca.
  • La boca del niño debe ser limpiada después de cada toma de leche. Esta limpieza puede realizarse con una pequeña gasa humedecida o con un dedal de silicona. En el caso de que ya asome algún diente, puede emplearse un cepillo de pequeñas dimensiones.
  • Evitar terminantemente dejar solo al bebé con alimentos o biberones.
  • Ni el biberón ni las tazas especiales para bebés son chupetes, por lo que el niño tiene que utilizarlos sólo durante el tiempo que vaya a beber. Si el pequeño va a tener estos productos durante un largo rato, deben contener sólo agua, nunca leche ni otros productos.
  • Y por supuesto, hacer de las visitas al dentista una costumbre desde los primeros meses de vida de nuestro hijo. Estar bajo la constante supervisión del profesional es la mejor forma de evitar sorpresas desagradables.

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