Uno de los procedimientos más habituales en las clínicas dentales es el de la colocación de un implante. A día de hoy, los profesionales dominan perfectamente esta técnica y el porcentaje de éxito es casi total. Por eso, con una serie de cuidados y de precauciones, el paciente quedará más que satisfecho del resultado final y podrá disfrutar de la dentadura que desea.

El facultativo nos dará las indicaciones que considere oportunas para los momentos inmediatamente posteriores a haberse realizado el implante, y éstos pasarán por un especial cuidado respecto al ocasional sangrado o la inflamación que pueden producirse. Pero queremos centrarnos más en los cuidados que deberemos prestarle al implante más bien a medio y largo plazo.

Y para comenzar, hay que hablar de la higiene dental. Y es que, si bien los dos primeros días lo más aconsejable es no cepillarse la zona y enjuagarse la boca sólo con el colutorio que indique el odontólogo, a partir de ese momento la limpieza es parte esencial del mantenimiento del implante, así como lo es para el resto de las piezas dentales. Un cepillado después de cada comida será suficiente para mantener una correcta higiene, pero también se recomienda usar el cepillo interdental, que será de mucha mayor efectividad que el hilo por la mayor distancia que hay entre diente e implante que entre dos dientes naturales. Además, debido a este pequeño espacio, la zona de encía que queda libre requiere una especial atención para evitar infecciones o acumulación de bacterias.

Tampoco podemos descuidar las periódicas revisiones a las que conviene ir acudiendo para que el odontólogo valore la correcta evolución de la pieza implantada. Así, en los primeros días se producirá una comprobación de cómo ha quedado la zona tras la desaparición de la inflamación en la encía. Después se procederá a extraer el empaste provisional que se ha colocado en el orificio del tornillo que une la pieza con la encía, para apretar este tornillo por última vez antes de colocar el empaste definitivo. A partir de esa visita, el facultativo decidirá la fecha de la próxima revisión, que estará normalmente entre los próximos 6 y 12 meses. Ahí será cuando se proceda a hacer una radiografía al paciente con el objetivo de comprobar la correcta evolución del implante, el hueso y la encía, prestando atención a la correcta oclusión del orificio.

Se trata, como hemos visto, de una serie de trámites sencillos y normalmente con el único objetivo de la comprobación, pero que son claves a la hora de asegurarnos de que el implante dental se haya hecho de la forma más sana y duradera, que al final es de lo que se trata.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *