Ya sea para hacernos las importantes y periódicas limpiezas bucales o para someternos a una revisión rutinaria, todos conocemos la importancia que tiene estar pendientes siempre de nuestra salud bucodental. Por tanto, no resulta difícil suponer que cuando centramos el objetivo y hablamos concretamente de los niños, estas medidas deben extremarse, ya que se trata de una época clave para la formación de los dientes de la persona y cualquier desatención en su evolución puede conllevar consecuencias que después sean más difíciles de solucionar.

Para evitar sustos, vamos a recordar diez consejos para cuidar la salud dental de nuestros hijos:

  • Como primera medida preventiva, el bebé debe ser llevado al odontopediatra en su tercer o cuarto trimestre de vida, coincidiendo con la erupción de su primer diente de leche. Allí el profesional examinará al pequeño para descartar la existencia de algún problema, a la vez que informará a los padres de algunos puntos básicos sobre el cuidado dental de su hijo.

  • La boca del niño debe ser limpiada después de cada toma de leche. Esta limpieza puede realizarse con una pequeña gasa humedecida o con un dedal de silicona. En el caso de que ya asome algún diente, se puede utilizar un cepillo de pequeñas dimensiones.

  • Hay que cepillar la boca de nuestro hijo hasta que tenga habilidades motoras para hacerlo por sí mismo de forma correcta, y con una frecuencia de tres veces al día.

  • Cuando los dientes crezcan y comience a haber contacto entre ellos, se deberá emplear hilo dental para limpiar los espacios interdentales a los que el cepillo no llega.

  • Para reducir al mínimo las posibilidades de que aparezca alguna caries, es muy recomendable el uso de dentífricos y colutorios ricos en flúor, que remineraliza el esmalte y protege del efecto de las bacterias.

  • En la medida de lo posible, conviene que el niño consuma la menor cantidad posible de azúcares fermentables, presentes en bizcochos, refrescos, snacks o zumos no naturales.

  • Si nuestro hijo tiene alguno de los llamados “hábitos de succión no nutritiva”, debemos tratar de impedir que se prolongue más allá de sus primeros tres años de vida. De esta forma evitaremos maloclusiones.

  • Los dientes de leche cumplen una serie de funciones muy importantes (no sólo la masticación sino también la de ayudar al desarrollo del habla o contribuir a la formación de los maxilares), por lo que el hecho de que no sean las piezas definitivas no debe provocar que dejemos de lado su cuidado.

  • Puede ocurrir que los molares del niño presenten fosas y fisuras muy pronunciadas y que el riesgo de caries sea elevado. En estos casos, es posible recurrir al sellado de esas imperfecciones con el objetivo de facilitar el cepillado y dificultar la presencia de placa en esas piezas dentales.

  • Cuando se ha producido un golpe en los dientes temporales, es muy importante visitar al odontopediatra. Él será quien se asegurará de que no hay ningún problema con las piezas permanentes que se están formando debajo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *