No hace falta ser ningún experto para llegar a la conclusión de que la alimentación es un factor clave a la hora de disfrutar o no de una buena salud. Todos conocemos las dietas que nos indican profesionales médicos, encaminadas a prevenir problemas futuros, a la mejora de nuestra situación cardiovascular o a tratar la diabetes, por poner algunos de los ejemplos más comunes.

De lo que no se habla tanto es del efecto que la alimentación diaria puede llegar a tener sobre nuestra salud bucal. No hablamos de caer en el tópico ejemplo del azúcar y su influencia directa en la aparición de caries, sino que nos interesa ahondar un poco más en la cuestión y analizar qué tipos de componentes son los que peor les sientan a nuestras apreciadas piezas dentales.

En este sentido, un grupo de investigadores de la Facultad de Odontología de la Universidad de Washington ha llevado a cabo un estudio con resultados reveladores: las dietas en las que abundan los carbohidratos y las grasas trans tienen efectos pro-inflamatorios, con lo que su consumo aumenta exponencialmente el riesgo de que surjan problemas dentales. La investigación ha visto la luz gracias a la revista Clinical Nutrition y ha sido dirigida por Georgios Kotsakis, que sin embargo ha declarado que “aunque estudios recientes han revelado el papel protector de algunos nutrientes específicos sobre la salud periodontal, todavía no se ha podido establecer que la dieta en general sea un factor de riesgo modificable para la salud bucodental”.

Para el estudio, los investigadores echaron mano de los historiales y hábitos de un total de 6.887 personas adultas, dividiéndolos en cuatro grupos según su grado de potencial inflamación. Para ello utilizaron un parámetro denominado Índice de Inflamación de la Dieta (IDD), basado en medir los niveles sistémicos de citoquinas proinflamatorias relativos a ciertos nutrientes, de forma que a mayor inflamación potencial, mayor sería el IDD.

Los resultados fueron claros: las personas con un mayor Índice de Inflamación de Dieta presentaban una pérdida de hasta 0,84 piezas dentales más que los que tenían un IDD inferior. Es decir, que entre unos y otros existía una diferencia de prácticamente un diente perdido a causa de los hábitos alimenticios.

Y es que no debemos olvidar que, como afirma el señor Kotsakis, “es importante seguir una dieta rica en alimentos antiinflamatorios como los ácidos grasos omega-3, la fibra y la vitamina D para prevenir la aparición de enfermedades inflamatorias” que puedan afectar a la salud de nuestra dentadura.

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